domingo, 5 de octubre de 2008

falta poco para 28

Te veo todo blanco pedazo de tiempo delante de mí y no tengo cómo mancharte de algo que tenga aunque sea un ligero sentido.

Como anda todo quieto y tranquilo como aguita en un vaso relajado, pues que el único viento que sopla es el de mi respiración. Y sin viento no se avanza, ni para la izquierda ni la derecha. Pasaron las ballenas debajo de mi bote y me dejaron una carta que no debo abrir todavía.

Primero lo primero, me dijeron, y ya tengo los lentes puestos y asumidos y veo mejor. Entiendo mejor, las letras no se juntan, dijo el doctor, mi doctor, nuevo pero viejo, mío, porque me hizo serios descuentos. Mi doctor flaco, alto y pelado, de barba. Mi oculista. Mis ballenas. Mi pedazo de arena y de mar. Mi bote, y mi respiración.

Puse una película a correr ahora, y me llevó en tren entre colores de la vida y maletas de Louis Vuitton que algún día copiaré.

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Hasta que tenga nuevas maneras de juntarlas no se habla más de este asunto con palabras.

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