lunes, 23 de mayo de 2011

verdad que duele

Vas a llorar cuando te lo diga
Vas a pensar que soy tan malvada
Y te sentirás tan indefensa
Que hasta querrás taparte los ojos para no verme más ahí
Vas a oír las cosas más terribles
Vas a ver de mis ojos las miradas más furiosas
Calamidades virtuales
Se meterán a tu cuerpo y en él nacerán nuevas y pequeñas monstruosidades
Pequeñitas
Que nadarán en tu sangre
A escondidas de ti
Y un día de pronto
Tendrás una idea malvada también
Un poco terrible
Y querrás llevarla a cabo
Ejecutarla
Decirla
Contaminar
Pasar el virus
Inocular
Y empezará a llover sobre la ciudad la rabia de todas tus verdades juntas

rabia

Me ves, vienes, y es como si fuera yo un gran tacho donde depositas tus toxinas

Tus ideas baratas y mentirosas

Tus medias verdades

Tus intenciones

Tus falsas promesas

La idea de tu vida que a nadie interesa

Me envenena

Mira cómo despido líquidos mortales

Mira cómo escupo espuma por la boca y la nariz

Me amarro con una soga de impotencia

Al cuello

Para no morderte

Cuando me pulsa el cuello

Al ritmo de tambores cavernícolas

Muerdo el labio y respiro

Y pienso

Que si sonrío una vez más te irás pronto

Y todo esto pasará

una chance

Vomitar sobre tu boca abierta para dejarte claras mis ideas

Devolverte con creces lo que me das cada vez que te me acercas

Poder decirte no, no, no es así ni lo será

Poder dejarte en claro tus grandes equivocaciones

Pero no sucede

Se detiene.

Rueda la bola lejos de aquí, ya casi no la vemos. Se cae al abismo. Se perdió para siempre la oportunidad.

ciclón


¿Cuántas veces pensabas decirme que no?

Que sí.

Si mañana tardaras tanto como hoy jamás pararía de esperarte

Detente un día

Mírame

Deshazte de mí

Se pudren mis tripas

Cuento los días

Las horas verdes

Apesta todo a descomposición

Podredumbre

Las aves van a venir a comerse mis ojos

La muerte apesta ya a dos cuadras a la redonda

Despiértame mañana y dime que fue un sueño

Que tengo un techo

Que no lo perdí todo

Tus ojos marrones me van a salvar

Tu mirada cándida

Pura limpia

Tu mirada blanca

Ahí vienen las nubes grises

Corriendo

Míralas como nos ven a los ojos

Nos gritan

Estruendos que se atornillan en el centro de mi pecho

Sientes el agua

Escuchas el viento gritando tu nombre?

Te llama

No se va detener

Sácate los zapatos,

Entremos a las olas

No esperemos a que vengan por nosotros

El mar está furioso

Démosle algo de comer

lunes, 10 de enero de 2011

un asesinato

Se reporta el asesinato de un hombre en un prostíbulo de Lima y Graciela recibe la llamada. La neblina todavía oculta los detalles de la mañana, las calles huelen a café recién pasado. La reportera del matutino del canal 10 llega caminando al lugar de los hechos.

Sobre la pista, cercada por los policías, se distinguen siete sillas de madera clara, todas iguales, dispuestas a manera de evidencia. Graciela pasa las barreras policiales mostrando una credencial y se acerca a la primera silla. Sobre ella descansa una corbata. Saca una fotografía. Continúa con la siguiente silla y registra digitalmente el pequeño televisor portátil que sobre ella se posa. La tercera silla sirve de apoyo a una Biblia, la cuarta silla a una taza. La quinta tiene encima un vaso con un cepillo de dientes y un pequeño tubo de pasta dentífrica, la sexta un pequeño peine negro y la última un viejo cuaderno de apuntes.

Cerca de ella dos policías conversan, la víctima murió a palazos. Al interior del prostíbulo siete mujeres trabajadoras estaban siendo interrogadas.

¿Qué podría generar la indignación de una prostituta? ¿De qué manera este hombre logró ofender a alguna al punto de encontrar la muerte por su error? En la reportera surgían algunas preguntas.

Un hombre solloza a unos pasos del perímetro policial. Graciela camina hacia él, el frío enrojece su nariz y sus mejillas.

-Buenos días, ¿sabe algo?

-Era mi hermano.

-¿Qué fue lo que pasó?

-Él se sentía como en su casa señorita, nada más. Ellas pensaron que él les quería quitar lo suyo, que quería apoderarse del burdel. Yo le dije no te juegues con ellas, pero él no se daba cuenta. Qué cojudo señorita…

La reportera reingresó al perímetro. Los policías ingresaban al burdel. Graciela abrió el cuaderno de la séptima silla. Leyó: Tengo una casa grande, por fin. Una casa grande llena de mujeres sólo para mí.

viernes, 29 de octubre de 2010

una nube

No quiero tener que lanzarme de un edifico para irme de aquí de un solo vuelo. Quiero ser capaz de romper mis ataduras a punta de trabajo y noches de baile y alcohol. Pienso que si pongo la música que me gusta muy fuerte puedo llegar a olvidarme de todo lo que me persigue. Las mañanas que amanecen con el estómago estrujado y sin sol me generan la pregunta, qué tan lejos puedes irte de ti? Y cómo? Y no se puede, y quiero quedarme en este suelo de esta tierra que se revuelca de dolor junto con ella. Quiero hacerle cariños, quiero darle besos a mi hombre, cocinar un rico plato caliente, comerlo viendo tv con él.

Él es mucho mejor que yo. Es pausado, es analítico. Es capaz de entender una situación en segundos y decir algo inteligente al respecto. Apacigua mis furias, despeja mis temores, relaja mis dudas, acrecienta mi confianza. Besa mis manos y mi espalda, me sirve el café, lava mis platos sucios, cuando tengo pesadillas ni me entero, porque susurra despacio en mi oído dormido y convierte a las brujas feas que me asustan en hadas nobles que me cumplen los deseos. Yo, creo, le alegro los días, musicalizo sus horas, caliento su cama. Le saco sonrisas, le hago pronunciar palabras buenas como amor, cielo, futuro. Lo acompaño, le digo que es guapo, que es inteligente, que me gusta. No sé si lo entiendo completamente pero tampoco sé si le hace falta alguien que lo haga porque él parece hacer ese trabajo perfectamente sin necesidad de nadie. Se conoce bien, a diferencia de mí, que me voy enterando día a día, gracias a él, de quién soy yo.

deseos

Se le han cumplido los deseos cada vez que los pide los días sin luna. Justo cuando ladra un perro chusco y una cucaracha es pisada por una mujer de tacones altos.

Ahí.

Los pide y se hacen realidad

Ella me ha regalado un libro muy azul.

Mi libro nuevo de tapa azul

Me habla de mares, cuñas y aletas.

Me salpica la espuma helada, los ojos de sal.

Pestañeo. Parpadeo.

Yo en mi cama, estornudo.

En la página 4 me encuentro con 5 minutos de horizonte.

No estoy segura de estar entiendo y me hago una idea:

Estoy en un bote sobre el mar helado que poco a poco me acerca a la isla que fue cárcel.

El viento enrudece mi pelo. Mi nariz está húmeda.

Es un momento divino de soledad. Y yo estoy sumamente aburrida.

Este libro es demasiado azul.

gatos

Tengo un gato negro, un gato escurridizo. Siento sus patitas andar a lo lejos, escucho sus maullidos, pero nunca logro verlo. Yo le dejo comida, le pongo agua, y cada tanto me acerco a su caja de arena y la limpio. No sé en qué momento aparece para usarla, es como un gato fantasma. Escudriñar con el rastrillo entre las piedrecillas blancas para recoger lo que el gato ha dejado es mi manera de estar cerca de él durante el día. Por las noches, cuando me meto a la cama, le dejo un pequeño espacio y me duermo. Al despertar por la mañana, encuentro pelusas negras a mi lado y la manta aún tibia. Por eso le limpio el baño, por eso le sigo dejando comida. Sé que en las noches volverá para cuidar de mí y de mis sueños hasta que la luz se filtre por la cortina y desaparezca una vez más.

lunes, 5 de abril de 2010

Turno Noche


A: Quería convertirme en una dama, por eso entré a trabajar aquí. Decidí dejar atrás todas mis malas costumbres, rehabilitarme… aunque esa es una palabra un poco manoseada por estrellas de hollywood que chocan sus carros borrachos y son agarrados por la policía.

 

B: A mí me hace pensar más bien en los putos junkies de la calle, de esos que te venden cualquier chuchería con la excusa de su bendita “rehabilitación”

 

A: Los famosos dan entrevistas, se venden a sí mismos, esas son sus chucherías.

 

B: Son lo mismo, dices.

 

A: Sí. Todos somos iguales. La misma porquería… no te sientes así?

 

B: No has logrado lo que querías?

 

A: No, me siento igual. Sólo que ahora la gente me respeta más. No te pasa?

 

B: Si me pasa sentirme un asco?

 

A: Sí.

 

B: Creo que esto que hacemos es un asco. Pero carajo, dime si la millonada que nos pagan no nos va convierte en mejores personas. No querías ser una dama? Con dinero lo serás.

 

A: (Se ríe) Eres mugroso de verdad.

 

B: Hago bien mi trabajo. Eso me salva. Cuánto pobre diablo andando por la calle robando o matando… Dime! Miles… Millones! Manadas de escoria. Yo, en cambio, visto de terno, camisas finas, corbata comprada en París. No soy un mugroso cualquiera, lo soy para quien realmente me conoce, y eso reduce el público a ti. Ni siquiera mi madre sabe quién soy…

 

Silencio

 

B: … será eso algo bueno o malo?

 

A: Bueno, créeme.

 

El ríe.

 

A: engáñala todo lo que puedas. Haz feliz a esa pobre mujer.

 

B: Es buena mi madre.

 

A: No lo dudo.

 

B: No, en serio. No lo digo como lo diría un preso, o un político. No pretendo que por decirlo creas que soy una mejor persona. En verdad, es buena. Me hubiera gustado que fuera un poco más malvada, menos culposa, menos maternal, creo que me habría hecho más duro, más seguro de mí mismo.

 

A: Eso lo pensamos todos. Mis padres, mis padres. Hay toda una industria del psicoanálisis alrededor de eso. Eres quien eres porque así pasó. Olvida lo demás.

 

B: Soy una cucaracha capitalista porque sí?

 

A: Sí.

 

B: Estoy aquí, a punto de quitarle hasta el último centavo a gente pobre e inocente porque así tenía que ser?

 

A: Qué te puedo decir, estamos los malvados para darle de qué hablar a los buenos. Darles trabajo, enemigos. Hacer que sus vidas valgan algo, joder.

 

B: Mi razón de ser es nutrir a los bondadosos de orgullo, de satisfacción?

 

A: Sí . Es mi razón de ser también. Estamos juntos en esto, no?. Más nos vale reconocernos como lo que somos y ayudarnos a sobrellevar la certeza de que somos asquerosos.

 

B: Tiene sentido.

 

A: Claro que lo tiene.

 

B: Siempre has sido así?. Tan segura de todo?

 

A: Antes eran las drogas hablando.

 

B: Seguías siendo tú.

 

A: Es diferente.

 

B: Sigues hablando de cosas que la gente normalmente no dice.

 

A: No has tenido una conversación como esta?

 

B: No desde que estaba en la universidad.

 

A: De repente me quedé mentalmente en mis veintes.

 

B: De repente son las drogas en tu cuerpo.

 

A: No me drogo hace mucho.

 

B: Están en tu alma negra.

 

A: (rie) sí, puede ser. Haciéndola más negra todavía.

 

B: Terminemos esto y luego vamos a beber algo, sí?

 

A: Dale. Qué nos falta?

 

B: Tenemos las fichas listas?.

 

A: Sí, todas las deudas, con nombre, apellido, dirección, teléfono y correo electrónico.

 

B: Tenemos las cartas legales firmadas?

 

A: Originales y copias.

 

B: No amas a los abogados? Haciéndonos la vida tan fácil.

 

A: Un poco. Ganan más que nosotros, por esa razón no los quiero tanto.

 

B: Es verdad. Coordinaste con la policía para los desalojos forzados?

 

A: Sí.

 

B: Me encanta tener a la policía de nuestro lado.

 

A: Es una bendición.

 

B: Qué nos falta entonces?

 

A: Nada. Llegar mañana temprano y empezar con la ejecución. Once de setiembre, esa pobre gente no se va olvidar la fecha nunca.

 

B: lamento posponer tu plan del mal, pero no viste el memo?

 

A: Qué memo?

 

B: Mañana está cerrada la oficina hasta la tarde.

 

A: Por qué?

 

B: Fumigación.

 

A: Fumigación? Nunca he visto una hormiga o una mosca aquí dentro.

 

B: Parece que es obligatorio.

 

A: Bueno, habrá que esperar un poco nomás. Es igual. Venimos en la tarde y empezamos.

 

B: Perfecto.

 

A: De todas maneras mandemos una copia de todo a nuestros correos. Así queda en la red y no se pierden de ninguna manera.

 

B: Qué cosa podría pasar que desapareciera todos los archivos?

 

A: Yo que sé. Es Nueva York. Cualquier cosa puede pasar.

 

B: Qué preventiva!

 

Van a las computadoras y suben toda la información a  la red.

 

A: Listo.

 

B: Acabé. A limpiar nuestras culpas se ha dicho.

 

A: Tienes culpas?

 

B: Tú no?

 

A: No. El trabajo es sagrado, estoy bendecida desde ya por estar aquí. Lista para el cielo, mi amigo!

 

B: Bueno angelito, a por unas cervezas. Apaga las luces.

 

A: Ok.

 

B: Este lugar es impresionante.

 

A: Lo es.

 

B: Estamos en la cima del mundo, lo sabes, no?

 

A: Lo recuerdo cada noche antes de dormir y cada vez que despierto.

 

Salen de la oficina.

domingo, 21 de marzo de 2010

una noche oscura

La noche era muy oscura. Los perros afuera ladraban. Carolina miró el reloj. 3:23am

Se levantó de la cama y se acercó a la ventana, abrió las cortinas. En el tenue reflejo de la ventana le pareció ver una sombra al lado de su puerta. Volteó pero ya no había nada. Miró hacia fuera, los perros volvían a sus camas. Prendió la luz de la mesa de noche y decidió no cerrar la cortina.

-Tengo sueño, voy a dormir ya.- dijo.

Se metió a la cama, cerró los ojos. El corazón latía fuerte. Respiró profundo. Recordaba su infancia, los juegos con su hermana Margarita, las témperas y crayolas, respiraba, los dibujos en las paredes, los vestidos de flores, los pies descalzos. Las remodelaciones de la casa, las corridas en la escalera. Risas, muchas risas. Los enormes ojos de Margarita diciéndole buenas noches.

Soñó que volaba sobre un parque. Podía pararse sobre las ramas de los árboles a observar a la gente ante la cual era invisible. Se sentía ligera, en libertad de volar hacia donde quisiera. Miró hacia abajo y entre el tumulto sus padres la observaban.

La noche estaba tranquila. El silencio lo abarcaba todo. Eran las 4:44 de la mañana cuando un ruido seco en en primer piso cortó la calma en dos. Carolina abrió los ojos. La luz amarilla de la pequeña lámpara de mesa seguía encendida, los perros no ladraron. Se levantó, se paró sobre el par de pantuflas, se puso encima un chal y abrió la puerta de su cuarto. Carolina se mantuvo dentro de su habitación, mirando desde el marco de la puerta abierta el interruptor de luz que la esperaba al otro lado del pasillo, al inicio de la escalera.

-Voy a ir por agua- dijo.

Llegó al interruptor y encendió la luz blanca de la escalera. Bajó con los pasos marcados por los fuertes latidos que le remecían el pecho.

Al llegar a la cocina y encender la luz un ratón escapó entre sus pies. Carolina contuvo un grito y dos lágrimas se escurrieron por sus ojos verdes. Tomó un vaso del gabinete. Lo acercó a la jarrita de vidrio y se sirvió un poco de agua. La tomó en pequeños sorbos.

Afuera los pájaros madrugadores ya empezaban a cantar. Los trinos y aleteos la acompañaban en el frío de la incipiente mañana. Sirvió un vaso más, tapó la jarra y salió de la cocina dejando la luz encendida. Al pie de la escalera notó que la luz blanca se había apagado y no recordaba haberlo hecho.

-Voy a subir y me voy a dormir- anunció.

Subió con pasos firmes. No quería tropezar. Al llegar al pasillo del segundo piso tocó el interruptor tal como lo había hecho minutos antes, pero la luz no se encendió.

Esperó, detenida, con el vaso entre las manos. Bebió un sorbo. Se acomodó el chal. Pensó en lo feliz que había sido de niña en esa casa. Recordó los juegos que jugaba con Margarita, la pared de colores, las herramientas de los obreros de construcción, la vez que desobedecieron a mamá y se escabulleron a la azotea que pronto sería el nuevo segundo piso. Recordó las risas, los nervios, las corridas y un empujón. Un grito intenso pero corto. Un ruido seco tras la caída.

Carolina lanzó hacia su cuarto el vaso de vidrio que al caer no se rompió, en cambio, rodó suavemente hacia ella.

Carolina no se movió. Sus ojos, fijos en el vaso que se acercaba en línea recta, no parpadeaban. Envuelta en el silencio sólo podía susurrar.

-Margarita ya no quiero jugar. Tengo sueño, por favor. Tengo tanto sueño.

jueves, 25 de febrero de 2010

minutos

La hora se quedó fija

Miraba el minuto y no cambiaba

No llegaba el nuevo

Por  qué se me hace todo tan eterno

Por qué siento que mi vida entera pasa frente a un reloj que no avanza

Y mi ropa se hace vieja

Y mis zapatos se sueltan, se me salen

Mi pelo se seca, se despeina

Mis oídos se ensucian, se tapan

Y ya no oigo el ladrido de mis perros llamándome

Y me escucho respirar

Y pienso

Imagino

El día que pueda salir  de mí

Ese será un gran día

Cuando los minutos comiencen a avanzar

miércoles, 20 de enero de 2010

mEtAl

me sentía feliz y se me ocurrió pensar en mis problemas.
arruiné todo en un segundo.

*
usé mucho mi sonrisa hoy.
creo que se ha roto.

*
* *
* *
*
*

me balanceo sobre una pelota azul
como un elefante en un bosque donde nadie lo ve
hago piruetas, doy saltos, es una obra maestra.
nadie lo sabe
miro a mi alrededor, no me importa.
tomo la pelota, la cargo en mi espalda.
y de pronto me pesa.

* *
* * *
* *

martes, 24 de noviembre de 2009

con tiempo

quiero escribir sobre un tipo que se muere de sueño

un pobre diablo que necesita volver atrás, pedir perdón y recuperar el tiempo para poder descansar tranquilo.

es un mundo oscuro, donde se pierde la vida y se encuentra la paz

donde se puede llorar a gritos porque no hay nadie alrededor.

quisiera ser de arena y pasar grano a grano dentro de un frasco y así saber exactamente cuánto tiempo va y cuánto queda

dominarlo todo. ser la dueña. la señora.

el tiempo mismo.

dios.

lunes, 10 de agosto de 2009

un final

Se acababa la noche y ya casi no quedaba gente. La vi caminando sola, acercarse a la puerta, esperar. El maquillaje se le había esparcido por la cara. Sus ojos estaban más negros que nunca.

jueves, 6 de agosto de 2009

zapatos para el frío

Sentado en la nieve Felipe estiró su brazo y tomó la zapatilla rosada. La miró de frente, le dio vuelta, metió el dedo índice. Lo llevó hasta la punta y empujó. Añadió el anular y empujó con más fuerza. Sacó los dedos, metió el pie derecho, que cada vez se hinchaba más, cuando su dedo gordo tocó la punta el talón seguía afuera. Sintió frío. El sudor en la espalda lo enfriaba más todavía.

Miró hacia arriba, no podría haber terminado de contar las estrellas. Ya se había apagado el fuego que salía del auto volteado que estaba quieto unos metros atrás. Empezó a tiritar. Intentó pararse pero el dolor era muy fuerte. Miró hacia la izquierda, el cuerpo frío de Luisa, descalzo, esparcido sobre la nieve parecía invitarlo a acompañarla.

martes, 4 de agosto de 2009

Hormigas

Las hormigas en fila le hacían recordar a su padre.
- Pobre huevón - pensó.
Ya era de noche, tenía que llegar y decirle a todos que ya no tenía trabajo. Se levantó del suelo, se sacudió la tierra, el gras. Al irse pisó unas doce, tal vez quince hormigas.

viernes, 31 de julio de 2009

vestido con tanque

De su vestido blanco

Entre las piernas

Asoma un tanque de guerra.

A ella le da lo mismo

Pero a veces no entiende

Por qué asombra cuando llega

Si es sólo un tanque saliendo de su vestido, de entre las piernas.

salero

El salero quedó destapado sobre la mesa

De pie

Alrededor suyo cenizas de cigarro hacen ver la sal más blanca todavía.

 

pánico

Pánico de ser tierna

De no ser capaz de andar el camino de la sordidez con el suficiente estómago

Hacer y entonces encontrar a simple vista la esencia rosada

Blanda

Débil

Común.

Dile

- Podría decirle.

 - Dile

 - No sé qué va pensar

 - Claro que no sabes, por eso tienes que decirle.

 - No quiero.

 - Podría sorprenderte

 - Podría asustarse

 - Irse?

 - Podría dejarme

 - No te va dejar

 - Y si me deja?

 - Te quedas sola

 - Eres un mal amigo. Me quieres para ti solo. No voy a hacerte caso.

 - ¿No prefieres estar sola sabiendo que estás mejor a estar con alguien que no va saber entenderte?

 - No sé si quiero que me entienda.

 - Quieres estar llena de tus problemas es  lo que pasa, por eso no le dices. No quieres dejar de hacerte rollos. Eres una rolluda.

 - Rolluda arrolladora.

 - No.

 - Sí, acéptalo.

 - Arrolladora.

 - Demoledora.

 - Te gusta esa canción.

 - Sí. Me gusta. Ellaellaesdemoledora/ellaellaesdemoledora. Me encanta.

 - Narcisa.

 - Te gusto.

 - Un poco.

 - Lo sabía.

 - Dile.

 - No.

 - Dile.

 - Que no.

 - ¿Si le digo yo?

 - Te dejo de hablar para siempre.

 - Eres mala.

- A veces.

 

chat/nochat

Martín le dice cosas por la computadora
En el chat abre su corazón y le dice cuánto la quiere
Lo mucho que la extraña
Le dice que la necesita
Que renuncie a su trabajo y viva con él y para él
Clara no tiene miedo de eso
Le gustaría hacerlo
Dedicarle su vida entera
Por el chat se lo dice
Lo haré pronto mi amor, pronto
Y te voy a cocinar las cosas más ricas
Y no me va molestar lavar tus platos sucios
Te lo prometo
Tú trabajas y yo te cuido
Así para siempre
Porque te quiero.

Es hora de irse y se apagan las máquinas.
Clara va por Martín
Durante los minutos que pasa en el auto siente su corazón estallar de ansiedad.
Quiere llegar y besarlo, que la bese, que la recueste sobre la alfombra y le haga el amor mientras le repite todo eso que le escribió por la tarde. Toca el timbre y siente cosquilleos en sus pies, fantasea con saltar sobre él apenas abra la puerta.

Suena el timbre y él sabe que es Clara.
En su monitor el protector de pantalla gira lentamente
Lo mira y se imagina escribiéndole “alla voy, ya te abro mi amor”.

Suena el timbre de nuevo. El protector de pantalla gira más lento.
Martín abre la puerta. Besa a Clara tímidamente en los labios y la invita a pasar. Le ofrece algo de tomar. Clara acepta, se quita el abrigo y lo pone sobre el sofá. No sabe por qué pero se ha molestado un poco. Se impacienta por el agua.

A Martín le sudan las manos, la cara. Tiene miedo que se le resbale el vaso mientras lo sirve. Se pregunta por qué todo es más fácil cuando está frente a su computadora y ella no está en el mismo cuarto con él. Quisiera que ella cerrara los ojos y viera las palabras que él quiere escribir “ya te llevo el agua mi amor, ya te la llevo”.

Tal vez es muy pronto, piensa él.
Tal vez es muy pronto, piensa ella.

Los dos toman agua en la penumbra.




lunes, 8 de junio de 2009

cortinas

Cerré las cortinas

Que nadie viera que me iba

Por la ventana hacia la escalera que no llevaba a ninguna parte

Un salto

Un gran salto hacia el fondo

Y en el camino una coca cola.

 

No quiero saber si caí.

 

 

jueves, 4 de junio de 2009

David, alias Bill

Se ha matado Bill.

Y qué nos queda acá al resto.

Hay días como éste en que no se puede sentir uno ni un poco mejor, y lo más interesante es ver el agua de water irse sucia al mar.

 

lunes, 18 de mayo de 2009

las manos frías

La practicidad
La materialidad
Mis manos una piedra fría
Mis ojos sirviendo de mira de francotirador
Esperando
A que asomes la cabeza
A que te quedes quieto
A que repitas los movimientos que ya observé
Los que espero
Los que mido, así, como suena
Al acecho de ti
Cuando te veo
Y te respiro
Te aspiro
Te succiono
Y no lo sabes
En qué trampa te has metido
No sabes
Pero mis manos se calientan cuando las pongo sobre ti
Y entonces no disparo
Todavía no disparo.

martes, 17 de marzo de 2009

charco

Cuando te hablo es como si tirara mis palabras a un charquito de agua sucia, y se mojaran, y se deshicieran.  Las miro desperdiciadas pero nada puedo hacer excepto pensar que será la última vez que eso pase.  

Siempre es así.

martes, 10 de marzo de 2009

sueño un terremoto

Quiero saber qué fue lo que soñaste esa noche de terremoto violento. Yo estaba en algún país lejano, lleno de verano seco, eterno, llevaba un sombrero grande con un pañuelo amarrado alrededor, celeste, unos grandes lentes de sol, los labios pintados de morado y las manos muy limpias. Quiero decir que iba sobre un camello pero no sería cierto, iba en un auto antiguo pero confiable, manejaba un hombre de piel oscura, grande y guapo, de ojos verdes y de cejas marcadas muy serias. Yo sonría durante el largo trayecto, el hombre que manejaba se mantenía siempre atento a pesar de no haber tráfico alguno en el desierto. De algún lugar una música muy baja y las manos del hombre, recién las noté, lucían cuidadas, casi delicadas. Me suele suceder que me doy cuenta de que sueño, y justo cuando estoy dispuesta a sacarle provecho a la ocasión me entra una pequeña duda, un ligero cuestionamiento de la realidad. Y entonces me contengo y no hago nada. Al despertarme cargo una sensación de fracaso surrealista. Pero espera, todavía no me dijiste qué soñabas tú.

viernes, 13 de febrero de 2009

un juego

Se fue a jugar un día y no la vieron regresar, por ahí está y se hizo un poco más vieja, ya no se sienta en el suelo, no se ensucia las rodillas, no se raspa, no sangra, no se le ve. Se despeina igual, corre a veces, quién sabe a dónde va ahora, la vieron en un auto amarillo.

De chicos él pensaba que cuando crecieran de repente ella lo vería, porque él sería más alto y entonces un día, que el sol le cayera bonito sobre la cara e hiciera que sus ojos se vieran más claros, él le diría algo, de repente sólo ¿esperas esta combi también? Y se subirían juntos. El chofer no correría, nadie robaría celulares y el cobrador no gritaría porque sería una combi tan especial.. porque habría sido un momento tan mágico que lo hubiera contagiado todo de colores y cumbia rosada.

Eso pensaba él cuando le preguntaron por ella. No supo qué responder. Suponía que estaría en su casa ahora, de repente hablando por teléfono o sacándose algún pelito de la ceja con una pinza. Como fuera, él estaba afuera y ella estaba lejos.

Ella no pensaba en él, nunca. Pensaba en otros, y los imaginaba lavándose los dientes y haciendo pesas frente al espejo. Luego salía de su casa corriendo para encontrar un buen lugar donde llorar por ellos.

viernes, 23 de enero de 2009

after*da*party

No sirve de nada querer explicar ciertas cosas porque son evidentes, porque están a la vista de cualquiera, porque nadie tiene tiempo ni ganas de estar oyendo o leyendo ideas mil veces revisadas y habladas.

No quiero decir que estoy vieja, no quiero decir que antes todo era mejor porque es mentira. Hoy es un día puente entre uno y otro. No pasa nada , no quiero que pase. Quiero seguir entumecida, aletargarme, sentir un poco de dolor físico que me distraiga de ciertas ideas que vienen para hacerme creer de nuevo en los fantasmas.

Se está acabando enero y la noción de que el tiempo anda en patines es cada vez más concreta y tangible. Se sienten los giros de la tierra, frenética, como si ya ella misma quisiera que todo esto se terminara de una buena vez. Sacudirse de nosotros.

Mi perro está dándose de cabezazos contra la puerta para ver si la abre. No está loco, a veces está sin cerrojo y logra entrar fácilmente de un solo empujón.

Estoy quieta. No quiero hacer nada. Me gustaría ser sustraída de aquí y llevada a algún paraje plácido y verdadero donde la gente sepa cosas que me importen. Eso. O levantar un muro gigante frente a mi casa y dejar claro que de aquí nadie me saca nunca más. Es tiempo de esperar y si esa no es misión decente para el tiempo no sé cuál sería una. Antes no podía esperar. Supongo que eso es algo bueno de tener 28 años y estar con el cuerpo molido.

Mi perro ha dejado de empujar la puerta porque está cerrada.

 

miércoles, 21 de enero de 2009

la segunda visita

Llegué 10 minutos antes de que se apagaran los colores del cielo y se hiciera oficialmente de noche. Lo quedé mirando en la pseudopenumbra veraniega, se agarraba el dedo porque le duele toda la dejadez convertida en pus serio. Ya no quería decirle de nuevo que tome las pastillas.

- No he venido hasta acá a hacer de enfermera tarada que repite lo mismo un millón de veces.

Hay algo en la manera en que le digo ciertas cosas que le sacan una sonrisa que lo hacen moverse de lado a lado un rato y luego avanzar automáticamente hacia mí. Esta vez me levantó con los brazos, me cargó y mi cabeza estaba por encima de la suya. Cerré los ojos para besarlo y pensé que estábamos muy cerca del borde de la terraza y de pronto ese quinto piso en el que todo esto sucedía me pareció altísimo y la posibilidad de caer de narices yo, de espaldas él, al primer piso, tomó matices de realidad insólita repentina. Abrí los ojos, lo vi besarme y vi que estábamos a dos metros del borde de la terraza, que había bastante suelo de quinto piso bajo mis pies y que en verdad no me había cargado tan alto. Cerré los ojos pensando que era una tarada por imaginar situaciones riesgosas de la nada y me dediqué a darle besos por un rato. Algo me detuvo de nuevo.

Me bajó preguntándome si estaba todo bien. Yo le dije que sí, pero que bueno, acababa de llegar, me reí un rato y le sugerí sacar a pasear a los perros.

Es la segunda visita que le hago y fue mejor que la primera. Nos reímos, jugamos con los perros, me hizo un par de demostraciones de buen entrenamiento canino, compramos un par de cervezas antes de subir y me abrió la puerta para dejarme pasar. No sé bien qué esperaba de la noche, más allá de sacarnos de encima todas las ganas que nos hemos empezado a tener, no tenía mayores expectativas, ni me había hecho ni media idea. Y entonces bueno uno conversa, y se ríe, y cuenta cosas, y comenta la tele, pero no calcula que en medio de todo eso va sentir algo, no tan pronto.  Y entonces algo pasó en un momento en que empezaba a sentirme muy cómoda, y fue como un espasmo mental que se volvió corporal y me hizo sentarme y apoyarme contra la pared lateral. Me inventé una distancia, tomé agua, mastiqué algo.

- ¿Estás bien? ¿Está todo bien?

Creo que ha sido la noche que más me veces me han preguntado si estoy bien. De hecho estaba bien así que dije alguna tontería y nos reímos, me miró bonito, estiró su mano y me eché de nuevo. Eso pasó unas cuantas veces. Cada vez que me volvía a echar me sentía un poco más sinceramente bien que antes.

Aún así cuando me acompañó a mi auto ya con toda la nochemadrugada y las estrellas encima, noté que se aguantó de repetirme la pregunta. Yo no quería hablar nada, explicar cosas que no entiendo. Algo le dije en medio de la sensación de despedida, alguna tontera intrascendente salida del pequeño nerviosismo de una noche que termina sin planes para la siguiente. Nos dimos un beso, me metí al auto, prendí la radio, para cuando levanté la mirada él ya no estaba ahí y sentí un poco de alivio. Manejé disfrutando las calles espaciosas, las luces de la noche, acelerando por las avenidas de esta ciudad caliente y neblinuda.

sábado, 17 de enero de 2009

huaycos

los 7 huaycos. el muerto por la piedra en la cabeza. el señor que manejaba el tractor que limpiaba el camino desde las 4 y media de la mañana, la familia que atraviesa huaycos con su triciclo para vender a los varados huevos y papas sancochadas, galletas y gaseosas. la señora que llegó a pie y con una hija y una olla llena de pollo y arroz para hacerle la competencia a los del triciclo. el chofer de la combi que nos llevaba que se llamaba elvis y la figura de elvis que llevaba yo en mi bividí y de nuevo el chofer que nunca dijo nada sobre semejante coincidencia. las 11 horas en el camino que dura 3. el precipicio. la cámara de video y luego los libros, los no lugares, rayuela y luego el tuti fruti y luego la nada. el señor de nombre impronunciable, sin dedo, con más de 24 horas en ese camino por el gigante camión que manejaba y no lograba hacer pasar. sus consejos de que disfrutara del escenario, que me tomara varias cervezas llegando, y de nuevo su nodedo y la chica que tuvo que decir que tenía el corazón en la mano. los que dormían, los que no dormíamos, los que caminaban de un lado a otro del huayco, el tractor, las piedras que cayeron de pronto, la lluvia que empezaba de nuevo, la ruleta invisible y omnipresente que giraba a mil por hora dándonos millones de posibilidades y a la vez ninguna opción a cada uno de nosotros. y se puso todo de cabeza en mi cabeza que andaba tapada por un pañuelo rojo.

hay juegos y luego está la vida. o es todo una misma cosa? me pongo seria para no arrepentirme luego? o me olvido de todo y juego, para no arrepentirme luego? me quedo escuchando para saber si vienen piedras y poder protegerme? o me pongo a jugar confiando en que no van a caer sobre mi cabeza? sólo puedes esquivar una piedra si la has visto el tiempo suficiente para adivinar su trayectoria. es así. y no lo digo yo. lo dice la gente del huayco.

domingo, 11 de enero de 2009

día diez

me voy a la selva
para llenarme del verde de los árboles eternos 
y dejar mis cementos y asfaltos
me voy para cambiar de calores y enterrar sonidos que me recuerdan cosas que se deben olvidar.
voy llevando el sabor de la sal del mar
el calor de la arena y los helados donofrio
para cambiarlo por fresco barro y luz tamizada por hojas gigantes
por cosas que no he visto nunca
por suelos que nunca pisé
(ahora sólo puedo inventarme colores de cielo mojado y amarrarme el pelo recién cortado)

jueves, 8 de enero de 2009

una piedrita

Una piedrita en la pista             

Lista                                  

Para desviar al primero que venga.

domingo de verano

No hay nadie arriba, todos están abajo mojándose en el mar. El calor está fuerte y más sobre las pistas y las veredas. Los semáforos le dan señales a nadie, las sonrisas en los paneles publicitarios podrían bostezar ahora que nadie las está mirando.

necesito

Unos lentes oscuros para dejar de ver tus brillos.          Eso necesito.

las palomas y el pan

Las palomas vienen y se comen los panes

Botan las canastas

Aletean y dejan plumas en la panera

Migajas regadas por el mostrador

A veces cae el pan picoteado al suelo y es raro

Verlo ahí comido

Devorado desde un punto muy pequeño pero hasta el fondo, un picoteo profundo

Y el pan ahí tirado, un pan seco ya, muerto por  una herida brutal.

así acababa mi 2008

Me gustaría ser más superficial. Tomar y dejar tomar y dejar. Sin pensar en los heridos. Atropellar sin pararme a mirar, sin ayudar.  Egoísta de verdad.   

Me gustaría ser todavía más chica. Poder gritar cuando me plazca, hacer berrinches, patalear, contar con que alguien siempre va venir a cargarme y llevarme a comer un helado. Que alguien siempre me va poner la mano sobre la cabeza para hacerme dormir cuando no puedo.

Me gustaría ser más valiente y asumir que me están usando cuando lo están haciendo. Que estoy siendo tomada por tonta. Dejar de hacerme la tonta. Sería bueno quitarme esta sonrisa idiota y fruncir el ceño, juntar mis cejas al centro y levantar mi labio superior como verdadera fiera temible. Ser de movimientos rápidos, pasar desapercibida. No ser vista. Invisible, para no tener que esconderme nunca. Me gustaría poder convencerme a mí misma de la verdad de maneras más simples. Me gustaría tener una linterna para ver en la oscuridad de mis ideas a veces, conocer todas mis cuevas, todos mis atajos. Señalizar mi mente para no perderme Ser más dura. Más fuerte. Más tajante. Firme. Poderosa

 Ser una heroína. Salvarme de los malos. O mejor aun, ser la heroína más malvada de todas. Una verdadera paradoja voladora vistiendo un traje increíble y demoledor.

Vamos a inventar una historia de amor como ninguna. Una historia de dos personas tan enamoradas que dé asco. Arcadas. Rabia. Pereza. Un par de personas tan estúpidamente enamoradas que provoque atropellarlos sin pensarlo.

 

de regreso

le di muchas vueltas, porque así hago a veces, le doy la redonda vuelta a las cosas para asegurarme que el lugar donde estaba no era tan malo, incluso el mejor.
entonces esto es un regreso sobre traspapelado firme.
con comienzos de año una renovadita de blog. 
vamos a ver qué nos trae el 2009.

lunes, 3 de noviembre de 2008

noviembre

duendesduendes
parece que andamos buscando todos algo de magia.
algo que nos sorprenda, que nos haga pensar que no todo es apestoso en este mundo a punto de estallar de podrido.
algo que se parezca a un rayito de sol en la mañana.

me rompen las pistas todos los días pero igual llego a donde voy.

estaba pensando mandar a la horca a este blog y darlo por terminado.
pero en vez de eso creo que va sufrir yet again otra modificación.

vamos a ver a qué se parece eso.

martes, 21 de octubre de 2008

la sesión del día

Me dijo que las palabras me asustan. Que tengo que amistarme con ellas: Novio, enamorado, pareja.

Yo tiemblo y pataleo y ella dice que basta. Que por temor a la palabra pierdo de vista el concepto y entonces saco el asunto de mi vida y más o menos que, dice ella, me ando perdiendo de cosas buenas.

Novio: hombre que está obligado a hacer lo que yo quiero. Siempre.

Enamorado: chico de 15 años que hace más o menos de todo para tener sexo únicamente.

Pareja: situación agobiante y alterante en la que dos personas están encerradas para siempre en un cuarto blanco de dos por dos metros.

Eso es lo que pienso de cada una de esas palabras.

Lo que yo imagino cuando ella me pregunta qué quiero de una relación es un jardín gigante, con playa al final. Un avión al norte, un auto al sur. Caballos al este y al oeste unas buenas zapatillas para salir corriendo por si todo eso no ha sido suficiente.

No me parece tan descabellado. Mientras tanto ella dice que me va curar. Vamos a ver quién gana.

encontrado, casi olvidado. rescatado.

sabediosdecuándoesesto. peroes.

1. 

En cunclillas. Respirando, mira al suelo, cuenta 3, cuenta 2 y uno.

Levanta la mirada, fija el objetivo y sale, como una bala lanzada con la mano, una piedra, pesada pero avanzando. El aire casi no mueve su pelo, el esfuerzo se refleja en su rostro, de lejos no se entiende, si no hay viento en contra, si no hay obstáculos, por qué le cuesta tanto. Y allá va, avanza un poco, la roca pierde fuerza, le gana el peso, la bala sin propulsión no llega muy lejos, y enfrenta a una pared que lo detiene. De cara contra el muro el personaje se rompe un diente y se magulla el maxilar.

Cae de espaldas, el cielo se acerca y se aleja, se dice a sí mismo que estuvo bien el intento. Tarde o temprano derribará el muro.


2.

Vienes a buscar duendes aquí. Crees que están debajo de mi cama, esperando a que te asomes, levantes la sábana y les sonrías para que ellos te hagan una demostración de magia pura y verdadera. Te asombren, te hagan creer.

Vienes a buscarlo aquí porque no te cuesta trabajo, porque es fácil, porque siempre va estar ahí y nada va cambiar. La cama lo va acurrucar, lo va abrigar y él va estar cómodo y aguardando. El duende, que tiene la cara que quieres, es del tamaño que más se acerca a lo que crees, sonríe cuando lo deseas, y es tan parte de ti como tu nariz o tus orejas.

Yo no soy nadie para decirte si existen o no. Y no es una crisis de ilusión, no es que mis sueños se estén rompiendo, no es que esté cambiando lo colores por el blanco, el negro y el gris. Pero este duende en particular, mi duende, sólo aparece para mí. Si lo quieres ver vas a tener que decirlo, vas a tener que hacer el pedido con los ojos cerrados y las manos extendidas. Vas a tener que regalarme una flor.



domingo, 19 de octubre de 2008

lo que hicimos con eso

Hicimos un bulto con eso, lo metimos en una bolsa con nudo y allá se fue. Pudimos haberlo tirado al mar pero decidimos que se fuera pa la tierra.

Está enterrado debajo de un montón de hojas húmedas polvorientas. Pegajosas. Está todo bien despedido y a punto de ser recordado como pasado.

Se dijo una pequeña bendición, eso sí. 

lunes, 6 de octubre de 2008

otra vez él

A veces lo extraño desde el fondo. Desde mi mismísima conexión con el cosmos. Desde mi tomacorrientes interno. Lo extraño completamente.

Lo extraño con pasión, sin ansiedad, con completa convicción y placer.

Me detengo un momento, cuando ocurre que lo extraño, y me dejo tomar por esto que es como la resaca de todo lo que pasó, de tanta vida junta. Son segundos, pocos, en que una marea empieza por mis pies, y sube tibia por mi cuerpo hasta llegar por debajo de mis ojos. Y ahí se queda. Sin mojar nada. Y desaparece.

El oculista me dijo que mis ojos andan faltos de lágrimas. Yo sé que esa es una condición destinada a cambiar, a desaparecer. Me rehúso a adjudicarle semejante estado a mi edad cronológica. No lo acepto.

 Mi receta diría algo así como “busque usted algún tipo de confrontación con la realidad y emotive sus ojos”. Algo debe estar por suceder (lo deseo, lo espero, lo pido a lo que queda del año) algo bueno, que regrese mis ojos a la normalidad.

(Extraño llorar mientras lo extraño)

***

No tengas prisa, en verdad no tenemos que llegar a ninguna parte.

domingo, 5 de octubre de 2008

falta poco para 28

Te veo todo blanco pedazo de tiempo delante de mí y no tengo cómo mancharte de algo que tenga aunque sea un ligero sentido.

Como anda todo quieto y tranquilo como aguita en un vaso relajado, pues que el único viento que sopla es el de mi respiración. Y sin viento no se avanza, ni para la izquierda ni la derecha. Pasaron las ballenas debajo de mi bote y me dejaron una carta que no debo abrir todavía.

Primero lo primero, me dijeron, y ya tengo los lentes puestos y asumidos y veo mejor. Entiendo mejor, las letras no se juntan, dijo el doctor, mi doctor, nuevo pero viejo, mío, porque me hizo serios descuentos. Mi doctor flaco, alto y pelado, de barba. Mi oculista. Mis ballenas. Mi pedazo de arena y de mar. Mi bote, y mi respiración.

Puse una película a correr ahora, y me llevó en tren entre colores de la vida y maletas de Louis Vuitton que algún día copiaré.

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Hasta que tenga nuevas maneras de juntarlas no se habla más de este asunto con palabras.

jueves, 25 de septiembre de 2008

cuestión de espacio

Está todo apretado adentro, se acaba el espacio pero igual todo sobra. Si se fuera todo lo que no importa no quedaría nada.

la novela

¿cuándo se le va quitar a todo este airecito de novela que me tiene tan de mal humor?
prEgUntO...
¿un día me voy a despertar y este filtro nubloso no va estar más? 
¿y cuando salga a la calle los peinados habrán vuelto a la normalidad y nadie volverá a gritar? 
¿se puede acabar esto de las malas las buenas los galanes y los mejores amigos con secretas intenciones?
¿cuándo van a renunciar? ¿cuándo es que se quitan el maquillaje y se regresan a su casa?
queseacabelanovela.
queseacabelanovela.
ya está.
cambiemosdecanal.

mucho tiempo después

  dar un par de volantines sobre el jardín >>> mojarme el pantalón >>> ensuciarlo de verde pasto.

 

>>>pararme de manos > >que mi pelo no me cubra la cara completamente >>> que no me duela la cabeza y que no se me caigan las monedas. 

>Que mis brazos no se rindan tan pronto pero, básicamente, que mi polo no se venga para abajo y quede con las tetas al aire <<<<

 

 

martes, 12 de agosto de 2008

alguien que anda por ahí

Es jodidamente hermoso y tiene la mirada algo vacía. Como si en verdad estuviera pero ni tanto, siempre algo lo tiene sacado de aquí. A veces se queda mirando a la nada y ese vacío parece llenarse y desaparecer. Pero luego parpadea, y su vida entera vuelve sobre él y ahí está ese espacio en blanco llenándole el corazón de incertidumbre otra vez.

el niño que jugaba afuera de su casa